Semilla certificada cereal en agricultura - Grano sostenible
 
 
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La demanda de semilla certificada aumenta cada año por los beneficios que aporta al agricultor

El uso de semilla certificada en el sector agrario se incrementa cada año no solo por los múltiples beneficios que aporta, también porque mejora el rendimiento de la explotación agrícola y aporta una nascencia o crecimiento más homogéneo. Además, gracias al convenio firmado por el sector, se investigan y se mejoran cada año la calidad de las semillas y se garantiza la trazabilidad de la variedad vegetal del cereal desde el primer momento, una exigencia cada vez más demandada.

“La etiqueta exige poner variedad, el tipo de cereal que es, el peso o el número de lote. Es decir, cada saca tiene un DNI independiente y en todo momento se cumple con la legislación”, detalla Miguel Ángel pollo, responsable de semilla certificada de la Cooperativa Cobadú en el programa Surcos de la Televisión de Castilla y León.

No obstante, hay que tener en cuenta que en todo este proceso es necesaria la colaboración de todos los colectivos que forman parte del sector agrario. Desde agricultores, cooperativas, obtentores e investigadores para que año a año, con el trabajo de todos, se mejoren los cultivos del futuro.  “Para conseguir este tipo de semillas certificadas con gran calidad es necesario acondicionar grano”, recalca este experto.

Así, gracias a la semilla certificada y a su desarrollo, se garantiza la pureza varietal y se incrementan los niveles de germinación por encima del 90%. Además, la trazabilidad de este tipo de grano garantiza que está libre de las enfermedades que se transmiten a través de la semilla, se ofrece una mayor resistencia a plagas y a condiciones meteorológicas adversas y se asegura una mejor calidad de la cosecha.

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El uso de semilla certificada en el sector agrario se incrementa cada año no solo por los múltiples beneficios que aporta, también porque mejora el rendimiento de la explotación agrícola y aporta una nascencia o crecimiento más homogéneo. Además, gracias al convenio firmado por el sector, se investigan y se mejoran cada año la calidad de las semillas y se garantiza la trazabilidad de la variedad vegetal del cereal desde el primer momento, una exigencia cada vez más demandada.

“La etiqueta exige poner variedad, el tipo de cereal que es, el peso o el número de lote. Es decir, cada saca tiene un DNI independiente y en todo momento se cumple con la legislación”, detalla Miguel Ángel pollo, responsable de semilla certificada de la Cooperativa Cobadú en el programa Surcos de la Televisión de Castilla y León.

No obstante, hay que tener en cuenta que en todo este proceso es necesaria la colaboración de todos los colectivos que forman parte del sector agrario. Desde agricultores, cooperativas, obtentores e investigadores para que año a año, con el trabajo de todos, se mejoren los cultivos del futuro.  “Para conseguir este tipo de semillas certificadas con gran calidad es necesario acondicionar grano”, recalca este experto.

Así, gracias a la semilla certificada y a su desarrollo, se garantiza la pureza varietal y se incrementan los niveles de germinación por encima del 90%. Además, la trazabilidad de este tipo de grano garantiza que está libre de las enfermedades que se transmiten a través de la semilla, se ofrece una mayor resistencia a plagas y a condiciones meteorológicas adversas y se asegura una mejor calidad de la cosecha.

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