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El desarrollo de variedades resistentes, único camino para adaptarse al cambio climático

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El desarrollo e investigación para conseguir variedades y semillas resistentes ante las variaciones meteorológicas y ambientales es el único camino que tienen los agricultores para adaptarse a las alteraciones producidas por el cambio climático. En este aspecto, el empleo de semillas certificadas resulta fundamental en el incremento de la cosecha y rentabilidad de los cultivos ante las olas de calor, las sequías y otros fenómenos extremos.

“La semilla certificada tiene muchas ventajas porque permite que aumentemos nuestros rendimientos. Necesita menos dosis de siembra, pues se garantiza la germinación y también menos tiempo en la preparación de las semillas”, explica Aurelio González, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Castilla y León en la campaña Agricultores contra el Cambio Climático, una iniciativa puesta en marcha por Grano Sostenible y otras entidades.

Además, con el uso de este tipo de semilla se asegura una buena implantación del cultivo y se reducen las malas hierbas. Del mismo modo, su calidad permite garantizar la trazabilidad y la pureza de las variedades que se les exige a los agricultores.

Más de seis millones de hectáreas de cereal

Según las estimaciones, en España se siembran cada año entorno a seis millones de hectáreas de avena, cebada, trigo, centeno, triticale y guisante, lo que supone el 33% de la superficie agrícola útil y casi el 66% de la superficie total de cultivos herbáceos.  Unos cultivos que han incrementado su producción y rendimiento desde los años 70 como consecuencia de la mejora de las técnicas de cultivo, del mayor empleo de fertilizantes y sobre todo de la utilización de variedades de alto rendimiento más resistentes y mejor adaptadas a las circunstancias.

“El año pasado fue un año por encima de lo normal y los resultados fueron muy positivos utilizando semillas certificadas y vi que mi explotación mejoró considerablemente y no tuve que adoptar tantos tratamientos”, explica Pedro Matarranz, agricultor cerealista de Cantimpalo, en Segovia.

Gracias  a la semilla certificada, en los últimos 30 años, aunque la superficie de cereal en Castilla y León se ha reducido casi un 10%, la producción se ha incrementado un 25% y los rendimientos más de un 35%. Todo ello, a pesar de los problemas que genera al sector agrario el cambio climático con la alternancia de periodos de muy buena cosecha con otros años catastróficos por las condiciones climáticas.

Para evitar estos problemas y mantener la producción que abastece de alimentos a la población, solo existe una vía: la investigación y desarrollo de semillas resistentes para poder disponer de variedades que sean capaces de hacer frente a la carencia de agua y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas en cada territorio.  Unas soluciones ofrecidas por iniciativas como Agricultores contra el Cambio Climático que pretende dotar de herramientas y conocimientos para que los productores cerealistas puedan adaptarse mejor al calentamiento global sin perder rendimientos.

Puede escuchar la cuña de radio de Agricultores contra el Cambio Climático aquí:

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